No olvides a Dios nunca: 8 bendiciones que se nos pasan en el afán

Suena la alarma. Sin abrir bien los ojos, la mano ya buscó el celular: mensajes, noticias, la lista de pendientes que ya empezó a correr.

La primera conversación del día fue con una pantalla.

Yo también lo hago. Todos tenemos trabajo, cuentas, gente que atender, metas que perseguir. Pero entre tanto afán se nos escurre algo sencillo: acordarnos de Quien hizo posible que hoy despertaras.

«Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.»

Salmo 103:2 (NVI)

Ninguno. Ni los grandes ni los que ya se volvieron paisaje.

Las que tocas cada día

  • Un día más para abrir los ojos y ver lo que Él hizo.
  • Tu familia y tu hogar, con sus ruidos y todo.
  • El alimento que hoy llegó a tu mesa.
  • Un trabajo y un ingreso que entra a tu casa.

Las que no se ven, y valen más

  • Poder elevar una oración sabiendo que alguien escucha.
  • Tener la Biblia a la mano para leerla y escucharla.
  • Un propósito de vida que antes no tenías.
  • Las circunstancias que te acercaron a Dios: esa persona, esa etapa difícil, ese lugar donde por primera vez supiste de Él.

«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.»

Santiago 1:17 (RVR1960)

Todo lo que hoy haces y deseas empezó en las manos de Dios.

Tarjeta de Amor en lo pequeño con una frase para recordar a Dios cada día

Una pausa basta. Mañana, antes de tocar el celular, nómbrale en voz alta una de estas bendiciones.

¿Cuál será la primera que le vas a nombrar mañana al despertar? Cuéntanos en los comentarios, y si es una de las que no se ven, con más razón.

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