Vas en el carro, o en el bus, con afán. Alguien se te atraviesa sin mirar. La respuesta ya te subió a la garganta, afilada y lista.
Ese segundo también es un lugar de adoración.
Casi siempre pensamos en alabar como algo de domingo: música, manos arriba, ojos cerrados. Y lo es. Pero Dios también mira lo que haces con tu lengua, tu tiempo y tu paciencia cuando nadie aplaude.
Hay días en que no sale. Ni a ti ni a mí. La carne gana: el cansancio, una ofensa vieja, un mal momento que te saca de quicio. Ahí mismo, en ese punto, puedes elegir otra vez.
«Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.»
Salmo 34:1 (RVR1960)
Fíjate en las palabras «en todo tiempo». Incluyen el trancón, la reunión tensa y el chat de la familia.
«Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.»
Colosenses 3:17 (RVR1960)
Siete maneras de alabar sin cantar una sola nota
- Habla con amor. Con verdad y con cariño. Sin hablar mal de nadie a sus espaldas y sin esas mentiras pequeñas que parecen inofensivas.
- Que lo que dices y lo que haces se parezcan. Si diste tu palabra, la cumples. Si dijiste que llegabas a las 3, a las 3 estás ahí. Ser puntual y sincero también es una forma de honrar a Dios.
- Haz el bien, aunque sea chiquito y nadie lo note: ceder el puesto, devolver la llamada, ayudar sin que te lo pidan.
- Observa antes de reaccionar. Quien te hizo mala cara quizá viene cargando un día peor que el tuyo. Mira primero y actúa con amor.
- Si sientes ira, apártate y ora. Sal de la sala, respira, habla con Dios antes de hablar con la persona.
- Entrégale tu ira o tu amargura. No te la guardes en el bolsillo. Dile lo que te pesa, con nombre y apellido.
- Hazte una pregunta antes de responder: ¿esto agrada a Dios o entristece su corazón?

Adorar no es solo lo que cantas el domingo, sino cómo respondes el lunes.
Hoy, antes de la primera respuesta que te cueste, haz una pausa de cinco segundos y hazte la pregunta del punto 7.
¿En qué momento concreto de tu día se te hace más difícil alabar: el trancón, el trabajo o la casa? Cuéntanos en los comentarios cuál elegiste. Con eso armamos la siguiente parte.

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