Constantes en la oración, aun cuando el día pesa

Hay mañanas en que abres los ojos y tu cabeza ya va por la tercera preocupación del día. La cuenta pendiente, esa conversación difícil, lo que salió mal ayer. Ni te has levantado y ya estás cansado.

La vida no avisa antes de complicarse. Pero hay algo que sí está en tus manos: hacia dónde miras primero.

«Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.»

Romanos 12:12 (NVI)

«Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.»

Romanos 12:12 (RVR1960)

Pablo no escribía desde un escritorio cómodo: sabía lo que era sufrir. Aun así habló de una mano para la esperanza y otra para la oración.

¿Qué pasa cuando oras?

  • Hablas con Dios como estás hoy: cansado, enredado, con prisa.
  • Pones en palabras lo que sientes. Decirlo en voz alta ya te ordena por dentro.
  • Le cuentas tus ideas y tus anhelos, esos que quizá a nadie más le has dicho.
  • Le presentas tus peticiones: «en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias» (Filipenses 4:6, NVI).
  • Preparas el corazón para escucharlo. Orar también es quedarte un momento en silencio para oír.

Y mira lo bueno. Esta noche, antes de dormir, nombra tres cosas buenas del día. Aunque haya sido un día torcido: el café caliente, un mensaje a tiempo, haber llegado a casa. Lo que duele existe, pero lo bueno también, y casi siempre se nos olvida contarlo.

No ignores lo que duele. Solo no dejes que sea lo único que mires.

Tarjeta con una frase de amor y esperanza

Reto de 3 días: «5 minutos con Dios»

Empieza hoy con tres gestos:

  1. Planea tu momento. Cinco o diez minutos bastan. Elige la hora ahora.
  2. Cero distracciones. Celular lejos, solo tú y Dios, y ora de corazón.
  3. Empieza ya. Si no sabes qué decir, escribe tus ideas y dales orden. No lo dejes para después.

Y si crees que lo tuyo es demasiado grande para seguir orando, hay un hombre en la Biblia que lo perdió casi todo y no soltó a Dios. De él hablamos en la próxima entrega.

¿A qué hora de hoy vas a apartar tus cinco o diez minutos con Dios? Escríbela en los comentarios y cúmplela.

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